miércoles, marzo 29, 2006

CAPITULO 16º- El zapato de vira cosida


Los zapatos hechos a mano se dividen básicamente en dos tipos por lo que se refiere a la confección: zapatos de vira cosida y zapatos de cosido doble.
El principio básico es el mismo para ambos casos: la pala se fija a la palmilla con la ayuda de una vira. Determinados procedimientos son también los mismos, como por ejemplo el cosido, que se lleva a cabo con dos agujas. No obstante, las técnicas de confección correspondientes, detalladas a continuación, presentan diferencias significativas que derivan en dos tipos distintos de calzado, tanto en el aspecto exterior como en el de su uso.
El zapato de vira cosida con suela simple o doble constituye un tipo de calzado muy elegante y ligero. Dependiendo del modelo, es adecuado para uso diario o para acontecimientos especiales.

La musculatura del pie

domingo, enero 22, 2006

CAPITULO 15º- El manual del zapato

Cambrillón: El cambrillón es un resorte de acero de 10 cm de longitud y 1,5 cm de anchura que se introduce en el espacio vacio que surge entre la vira y la suela interior. Abarca desde la mitad del talón hasta el inicio del metatarso ( la zona conocida como enfranque ) y se adapta a la forma del arco de la suela. El cambrillón confiere estabilidad al pie al andar y evita que el talón bascule.

Conglomerado de corcho: Su función es rellenar el vacio provocado por el cosido de la vira. Confiere a la suela estabilidad y cierta suspensión al andar.
Contrafuerte del talón: El contrafuerte interior es un refuerzo de piel que cubre la unión de las dos partes de la pala. Se trata de una prolongación del tacón cuya función es retener el pie en el interior del zapato. El contrafuerte exterior es un trozo de piel exterior que cubre el cosido de las cañetas por la parte exterior. Puede tratarse de una banda fina o de una pieza grande que se adapte a la forma del tacón.
Estratos del tacón: El tacón se compone de dos o hasta cuatro capas de piel.
Forro: El interior de la pala se reviste de piel de curtido vegetal. El forro está en contacto directo con el pie y por tanto debería ser especialmente suave y permitir la transpiración.
Forro de refuerzo: El forro de refuerzo se corta del mismo material que la piel de la pala y se introduce entre la piel exterior y el forro, así como entre el tope duro y el contrafuerte del talón. Se trata de piezas estrechas que evitan el ensanchamiento de la piel exterior y que ofrecen un buen apoyo a ambas cañetas.
Palmilla: La palmilla es una capa de piel de entre 2,5 y 3,5 cm de grosor ( según la solidez requerida por el zapato ) sobre la cual se monta el zapato. Normalmente, en el interior del zapato queda cubierta por una capa de forro muy suave ( la plantilla ).
Parche inferior de goma: Se trata de un parche de goma sólida de unos 6 mm de grosory resistente a los resbalones que se coloca en la tapa del tacón.
Piel exterior: Piel utilizada para la confección de la pala, curtida al cromo.
Plantilla: Se trata de una suave cubierta de piel para la palmilla. Está en contacto directo con el pie. A petición del cliente, puede cubrir toda la longitud del zapato o bien sólo tres cuartas partes o una cuarta parte ( la zona del talón ).
Revirón: El revirón es una tira de piel de 2 cm de anchura y 3 mm de grosor clavada a la suela exterior y a la palmilla. Funciona como complemento de la vira y ofrece una base para la suela exterior o un soporte para el tacón. En los zapatos de vira cosida, el revirón se fija con estaquillas. En los zapatos de cosido doble se pespuntea.
Suela exterior: Se trata de la superficie del zapato que está en contacto directo con el suelo ( en el calzado elegante suele tener unos 5 mm de grosor; en zapatos más robustos, su grosor aumenta ).
Tapa del tacón: Se trata de la capa más exterior del tacón. Está en contacto directo con el suelo.
Tope duro: Pieza de piel de 1,7 a 2 mm de grosor. Su forma depende del modelo elegido y se coloca entre la piel exterior y el forro. Hace que el extremo delantero del zapato adquiera una forma atractiva y le ofrece un buen apoyo para que al andar o al mojarse no se deforme. También actúa como protección para los dedos del pie.
Vira: Tira de piel de unos 60 cm de longitud, 2 cm de anchura y 3 mm de grosor. Es la estructura sobre la que descansa el zapato. Une la pala, la palmilla y la suela.

CAPITULO 14º- El montado del zapato


El material necesario para la confección de la suela y la piel necesaria para la parte inferior del zapato llega a la mesa del zapatero junto con las hormas a medida y la pala cosida. A partir de ese momento, empieza a montarse el zapato. La expresión "montar" es muy adecuada, puesto que el zapatero combina las piezas y las edifica. Partiendo de un solo nivel, la pala, obtiene una forma tridimensional.
El zapatero empieza cortando las piezas necesarias para la parte inferior del zapato con un cuchillo: la palmilla, la suela, la vira, el contrafuerte del talón, el tope duro y los estratos para el tacón. Se termina la preparación de la pala y se aplican las piezas de refuerzo, como por ejemplo el tope duro, el contrafuerte interior del talón y los forros de refuerzo.
La primera fase consiste en clavar la palmilla a la horma. A continuación, el zapatero procede al tensado para fijar los bordes de la pala a la palmilla.
La vira se cose a la palmilla y a la pala con hilo y aguja, siempre con puntos regulares. El primer revirón, es decir, la pieza necesaria como base para la suela, se fija con tacos a la zona del talón. En el espacio vacio que queda entre la vira y la suela, el zapatero coloca el cambrillón para estabilizar el zapato y lo cubre con un trozo de piel. A continuación, llena el resto del hueco con conglomerado de corcho. En el caso de los zapatos de suela simple, el próximo paso consiste en coser la suela exterior a la vira. Si el zapato es de doble suela, se coloca una entresuela entre la vira y la suela exterior. El zapatero fija con tacos otro revirón a la parte posterior de la suela, sobre la cual coloca el tacón. La horma ya ha cumplido su función y puede retirarse.
Los últimos retoques conferirán un matiz estético a la forma funcional. Tras embellecer y limpiar el interior y el exterior del zapato, la piel se pule hasta conseguir que brille. Con ello, las ornamentaciones y las costuras regulares quedan destacadas y la suela adquiere un brillo similar al de la seda.

CAPITULO 13º - Modelos clásicos para caballero


Los modelos para caballero considerados clásicos actualmente son producto de una especie de fiera competición que tuvo lugar entre los maestros zapateros europeos durante los años 1880 a 1889. Los talleres ubicados en Londres, París, Múnich, Viena y Budapest se hicieron famosos en todo el mundo gracias a su habilidad e individualidad.
Lo que determina un modelo de zapato es principalmente la forma que presenta su estuctura. Existen algunas categorias básicas. En primer lugar, un modelo de zapato se define por el método de cierre: zapato de cordones ( abierto o cerrado ), zapato con hebilla o mocasín. En un zapato de cordones cerrado, como el modelo Oxford, las orejas van cosidas bajo la empella y se cierran sobre una lengüeta cosida. Si el zapato es abierto, como el modelo Blucher, las orejas se cierran sobre la empella, que a su vez se transforma en lengüeta. Otra característica es el número de piezas que componen la parte superior del zapato. En la variante más simple, el mocasín, la parte superior consta de una sola pieza de cuero. Los modelos como el Budapest se componen de empella, cañetas y contrafuerte del talón exterior. La empella puede, además, estar fraccionada por una puntera recta o una puntera vega, o por distintas aplicaciones. Una tercera característica diferencial sería la existencia o no de un patrón de perforaciones ( brogueing ), que desde finales del siglo XIX caracteriza la moda del calzado masculino.
Los modelos clásicos no llegan a la docena, pero ofrecen múltiples posibilidades de variación en la confección de modelos individuales. Para la creación de un nuevo zapato, el diseñador se basa siempre en la elección de un modelo básico tradicional. No obstante, aplica su creatividad exclusivamente a las variedades de composición de la parte superior: el trazado de las líneas, el acoplamiento armónico de las piezas individuales, la adecuación de ornamentación ( como, por ejemplo, brogueing, pespunteados, festoneados o superposiciones ), color y superficies, y las posibles combinaciones entre ellas.
Aunque internacionalmente existe coincidencia en la denominaciones utilizadas para los modelos básicos, sus numerosas variedades reciben nombres individualizados en cada taller.

CAPITULO 12º - El patrón básico

A continuación, el diseñador traslada su diseño a papel, dado que para la confección del patrón básico el modelo dibujado debe poder extenderse completamente sobre un plano. De ahí surge el corte que tendrá la parte superior del zapato.
Los zapateros con experiencia en su trabajo opinan que a partir de una horma tridimensional puede elaborarse un patrón básico suficientemente preciso simplemente con lápiz, papel, una cuchilla afilada, la cinta métrica y algunos clavos.

CAPITULO 11º- Diseñar el modelo

Antiguamente, el diseñador elaboraba primero un dibujo realista y detallado del modelo, por lo general desde muchas perspectivas. Actualmente suele dibujar las distintas partes del zapato y los ornamentos correspondientes directamente sobre la horma. De este modo consigue un punto de vista tridimensional y básicamente más funcional.
Este método tiene otras ventajas: permite controlar mejor la ornamentación y las proporciones, como en el caso de la puntera, las cañetas y el contrafuerte. Si el diseñador no queda satisfecho con el resultad, puede borrar una línea inadecuada, e incluso el diseño entero, y empezar de nuevo. Es habitual que durante esta primera fase todos los trabajadores del taller opinen sobre el desarrollo del nuevo diseño.

sábado, enero 14, 2006

CAPITULO 10º- La documentación del pie

No seria exagerado afirmar que a la documentación que puede identificar a una persona, como por ejemplo las huellas digitales o el historial del dentista, también podria añadirsele el historial elaborado por el zapatero y la huella del pie, puesto que dichos datos son tan característicos e individuales como lo son las curvaturas de las líneas de los dedos.
Al tomar las medidas, la hoja utilizada para anotarla se va llenando cada vez con más información sobre el pie derecho y el pie izquierdo. Cuando se tiene el contorno del pie, se le añaden los volúmenes, las particularidades y los puntos críticos que le diferencian de un pie medio. Además, el zapatero incluye en el resumen información adicional procedente de la conversación que ha tenido con el cliente, de la palpación que ha realizado del pie y de lo que ha observado a partir de la forma que tiene el cliente de caminar , asi como de los zapatos que éste ha utilizado. En el caso de que el cliente lleve plantillas para reforzar el puente del pie, el zapatero mide su rigidez, longitud y altura, y registra todos estos valores en la hoja de medición, puesto que, dependiendo de esos datos, el zapato deberá ser más ancho y el lateral más alto. Es muy conveniente que el zapatero sea informado también de las posibles molestias internas que se pueden tener, como, por ejemplo, transtornos de circulación, dolencias reumáticas o diabetes. En tales casos, son recomendables los modelos más informales con cordones para evitar que surjan daños adicionales, como por ejemplo el pie de diabético o puntos de presión irritables.
Teniendo en cuenta las particularidades mencionadas anteriormente, se elige el modelo, la piel para la parte superior y el color y se registran sobre la hoja de medición. La hoja, la huella del pie, los dibujos y la horma con las marcas serán la base sobre la cual se construirá la horma a medida. Dado que el volumen del pie no cambia a lo largo de los años -salvo en circunstancias excepcionales, como el aumento drástico de peso-, la horma puede utilizarse durante varios años sin que sea necesario tomar medidas de nuevo. No obstante, es recomendable revisar el volumen de la horma cada dos o tres años.

sábado, enero 07, 2006

CAPITULO 9º- Numeración del ancho

Independientemente de la estructura ósea y de la musculatura que posean, dos pies con la misma longitud pueden tener un voloumen (o ancho) muy distinto. Tanto para zapateros como para hormeros resultaba muy conveniente fijar dichas anchuras y tabularlas. Por este motivo surgió una numeración que hace referencia al ancho que tiene el pie: el número 5 (E) de la escala se utiliza para los pies estrechos, el 6 (F) para los pies medios, el 7 (G) para los anchos y el 8 (H) para los pies más robustos.
Generalmente, la relación de la masa de un pie normal es constante, por tanto a unas determinadas longitudes les corresponden unos volúmenes concretos. A partir de la numeración determinada por la longitud y de la del ancho y mediante fórmulas apropiadas, puede calcularse el ancho de los laterales, del empeine, del talón y del tobillo: por ejemplo, para obtener las dimensiones de los laterales se suman la numeración de la longitud y la del ancho, y este resultado se divide por dos. Por lo tanto, de un número 42 con un ancho del número 6 se obtiene un volumen del lateral de 24 cm. (Se trata de una de las fórmulas más sencillas que existen; las demás no se indican ya que su grado de complejidad es mucho mayor).
Longitud
en size--A(1)---B(2)---C(3)---D(4)---E(5)---F(6)---G(7)---H(8)---I(9)

5-----19,50--20,00--20,50--21,00--21,50--22,00--22,50--23,00--23,50

6-----20,10--20,60--21,10--21,60--22,10--22,60--23,10--23,60--24,10

7-----20,65--21,15--21,65--22,15--22,65--23,15--23,65--24,15--24,65

8-----21,20--21,70--22,20--22,70--23,20--23,70--24,20--24,70--25,20

9-----21,70--22,20--22,70--23,20--23,70--24,20--24,70--25,20--25,70

10---22,25--22,75--23,25--23,75--24,25--24,75--25,25--25,75--26,25

11---22,75--23,25--23,75--24,25--24,75--25,25--25,75--26,25--26,75

12---23,30--23,80--24,30--24,80--25,30--25,80--26,30--26,80--27,30

La diferencia entre ancho y ancho es de 0,5 cm.-*(puntos ingleses) de un número de longitud a otro pueden darse distintos aumentos de anchura.

CAPITULO 8º- El volumen del pie

Para medir el volumen se utiliza el lado de la cinta que muestra el sistema métrico. Para la medición del ancho de los metatarsianos, el zapatero coloca la cinta en los puntos donde el lateral exterior y el interior sobresalen más. Unos 5 ó 6 cm más arriba, en dirección hacia el tobillo, mide el contorno del empeine. Seguidamente toma las medidas del talón. Para ello coloca la cinta sobre el hueso del tobillo y rodea el talón. Para la confección de botas o botinas, el zapatero debe medir también el contorno del tobillo colocando la cinta alrededor de la pierna por debajo del maléolo.

viernes, enero 06, 2006

CAPITULO 7º- Numeración del calzado

Desde el siglo XVIII, en el ramo del calzado se utiliza una unidad propia: el punto. Asi pues, para la determinación de la longitud del pie podia utilizarse el punto Paris, el punto Berlin, el punto Viena, etc, que los maestros de distintas regiones habian fijado a raíz de distintos acuerdos. En cualquier caso, las numeraciones para determinar la longitud del zapato no tuvieron demasiada importancia hasta finales del siglo XIX, cuando empezó a desarrollarse la producción en masa.
  • La numeración francesa

Durante la época de Napoleón (principios del siglo XIX), en Europa se extendió el uso del punto Paris, equivalente a 2/3 cm, es decir, 6,667 mm. Puesto que esta medida no tardó en resultar demasiado grande, cada país introdujo medias medidas: el número 40,5 equivale aproximadamente a 27 cm.

  • La numeración inglesa

El sistema inglés quedó fijado en 1324 por orden del rey de Inglaterra Eduardo II. Este determinó que tres granos de cebada juntos formaban una pulgada (1 pulgada = 2,54 cm), y que 12 pulgadas eran un pie (1 pie = 30,48 cm). La unidad de calzado inglés ( size) equivale a la longitud de un grano de cebada, es decir 1/3 de pulgada o 0,846 cm. También en este caso la unidad resultó ser demasiado grande, por lo que se introdujeron números medios: 1/2 size = 0,423 cm.

El sistema de numeración inglés empieza con una longitud para adultos de unos 22 cm (size 1, equivalente a la 33 francesa). A estos 22 cm o 8,66 pulgadas se les añade 1/3 de pulgada por número. El número 42 francés se corresponde al número 28 de las tallas métricas y al 8 de la numeración inglesa (22 cm + (8* 0,846) = 28,77 cm). La numeración más corriente entre caballeros oscila entre el número 5,5 (número 39 en el sistema francés) y el 11 (número 46 en el sistema francés)

  • La numeración americana (EE.UU.)

Se trata básicamente de la unidad inglesa, size. La diferencia radica en el punto de partida. En el sistema americano, la escala empieza 2,116 mm antes, lo cual significa que en comparación con el sistema inglés, cada número empieza un poco antes.

  • La numeración métrica

La numeración métrica permite medir tanto la longitud del pie como de un zapato y cuenta con una escala similar. En la práctica no se ha impuesto para la numeración del calzado

CAPITULO 6º- El sistema óseo del pie


Desde los inicios del oficio en la antigüedad hasta finales del siglo XVIII, los zapateros se concentraron en la confección de zapatos teniendo en cuenta exclusivamente la forma exterior del pie, a la que deseaban proporcionar una capa protectora. El sistema óseo y la musculatura, es decir, "la forma interna", eran completamente ignorados. Fue en el siglo XIX cuando los zapateros se dieron cuenta de que precisaban conocimientos anatómicos del pie.
Actualmente, los conocimientos sobre las características óseas, la musculatura, las articulaciones, los nervios y la piel del pie forman parte de la formación general del oficio de zapatero. Al tomar las medidas, y de acuerdo con las reglas derivadas de la práctica, se toman como referencia puntos anatómicos fijos reconocibles y característicos que tras varias mediciones muestran pocas variaciones.
Es cierto que no existen dos pies completamente iguales. Sin embargo, la estructura anatómica es idéntica para todas las personas y surgió hace unos dos millones de años, cuando el antepasado del hombre moderno, el homo erectus, por razones que siguen sin determinar, empezó a desplazarse sobre dos piernas.
De los 208-214 huesos del esqueleto, los más pequeños se encuentran en los miembros mas movibles: las manos y los pies. Los huesos, las articulaciones, los músculos y los tendones del pie forman la construcción mecánica más compleja del cuerpo humano. Cuando un hombre está de pie, la superficie de sus plantas apenas alcanza los 300 cm cuadrados, pero debe soportar con estabilidad un peso de 70 a 120 kg. Al andar, el pie se adapta con flexibilidad a los desniveles de la superficie. Los ligeros cambios internos de la planta del pie nos permiten andar descalzos por la suave e inestable arena de la playa o por caminos accidentados y pedregosos.
Asi pues, el pie es una estructura que debe soportar mucho esfuerzo, capaz de ofrecer unas prestaciones extrordinarias. Un europeo medio, según un estudio realizado en Inglaterra, camina de media unos 150.000 km durante su vida.
Los huesos constituyen el armazón de apoyo del pie; los músculos, que están ligados a los huesos por los tendones, garantizan el movimiento. En general, los músculos no trabajan por separado sino que lo hacen por grupos. En la realización de un movimiento corporal (por ejemplo cuando se da un paso hacia delante) actuan numerosos músculos, unos en una dirección y otros en la dirección opuesta. Algunos músculos del pie son cortos y pequeños, y su función consiste en dar apoyo a la musculatura de la pierna: son los flexores y los extensores. Los espacios intermedios situados entre los huesos del metatarso están ocupados por pequeños músculos- los músculos interóseos -que unen o separan los dedos. En comparación con los dedos de la mano, los movimientos de los dedos del pie son mucho más limitados. Los pequeños músculos de la planta tienen un papel muy importante en el sostenimiento del arco del pie. Bajo la gruesa piel de la planta y de las capas de tejidos grasos situados bajo ella, se encuentran resistentes tiras musculares que protegen los vasos y los nervios de la planta.
La red de vasos sanguíneos y nervios del pie es extraordinariamente extensa y está ampliamente distribuida. Los nervios transmiten el impulso desencadenado de la contracción. Por una parte transmiten información continua al cerebro sobre la posición de la masa de este miembro y de la posición del cuerpo. Por otra parte, transmiten cualquier forma de sensación dolorosa.
La piel de la planta desempeña tanto un papel protector como de recepción de estímulos. Ofrece resistencia a cualquier carga elástica y mecánica (como por ejemplo la presión), y la secreción ácida de sus glándulas forma una capa protectora contra la penetración de sustancias patógenas. La piel de la planta cuenta con un número especialmente grande de glándulas sudoríparas: en una sperficie de 1cm cuadrado existen aproximadamente 360 glándulas sudoríparas. La cantidad de sudor producida puede ser considerable. Si la producción es abundante, al elegir los materiles del zapato deberia tenerse en cuenta únicamente piel que permita la transpiración y evitar materiales artificiales. Asi se evitará la proliferación de los hongos y de dolencias bacteriales.

CAPITULO 5º- Perspectivas

El contorno lateral proporciona información adicional sobre la forma del pie. El zapatero sitúa un tacón de la altura que tendrá el del nuevo zapato bajo el pie, que a su vez descansa sobre la hoja con las medidas. De esta forma, el pie adopta la posición que tomará una vez dentro del zapato. A continuación, coloca un papel perpendicularmente al pie para reproducir la imagen lateral. Dicha imagen mostrará la altura de los dedos, los abultamientos del empeine y la curvatura del talón. La imagen del talón resulta de gran ayuda para la determinación de la anchura del tacón y del tipo de zapato. Además, la altura del tobillo proporciona información adicional al zapatero, puesto que puede influenciar la altura y la constitución de la pala del zapato.
Una vez determinado el contorno y la huella del pie, sus distintos aspectos y puntos criticos, el zapatero marca los puntos en que el pie del cliente se diferencia de la media sobre la horma provisional, que servirá para confeccionar la horma a medida.

jueves, enero 05, 2006

CAPITULO 4º- La huella

Tras realizar el dibujo del contorno, se toma la huella del pie con el pedígrafo, que transmite una imagen precisa del puente y refleja los puntos de cruce de los arcos y la situación de los dedos.
Se pinta con tinta uno de los lados de una esterilla de goma de textura muy apretada. A continuación se coloca un papel sobre la superficie pintada. La toma de la huella se realiza en posición sentada, aunque se presiona ligeramente cada pie sobre el aparato. Cuando el peso del cuerpo se sitúa sobre la planta del pie, el color de la estera se transmite al papel: en los puntos donde se soporta más peso, el color se oscurece. Al confeccionar la horma, el hormero reproduce las manchas como ligeros abultamientos en la suela.
Los arcos longitudinales y lattudinales perfectos apenas dejan huella, pero si toda superficie de la suela está cubierta de color, ello indica una de las deformaciones más corrientes: el hundimiento del puente.
Este tipo de hundimiento puede ser contrarrestado con el uso temprano de plantillas correctoras y con zapatos cómodos de buena confección. Por este motivo, para el zapatero es muy importante formarse una imagen precisa del estado del puente.

CAPITULO 3º- Longitud y anchura del pie

A partir del contorno del pie pueden medirse la longuitud y la anchura del pie, con ayuda de la cinta métrica de zapatero. Esta consiste en una cinta textil indeformable con distintas medidas a cada lado.
En una cara, se encuentra la escala de puntos, con la cual puede medirse la longitud del pie. Tradicionalmente muestra muestra la numeración francesa o puntos París, en la que una unidad representa 2/3 de centímetro: 6,667 mm. El zapatero añade un número y medio al resultado de la medición. Asi pues, si las mediciones se corresponden con el número 41, los zapatos deben confeccionarse con el número 42,5, puesto que al caminar, el pie se extiende casi 1,5 cm. Evidentemente, es importante para la comodidad que el pie no se encuentre limitado por delante al andar. Además, deberia tener suficiente espacio para moverse en el interior del zapato.
En la otra cara de la cinta métrica se encuentran las divisiones más pequeñas correspondientes al sistema métrico (centímetros y milímetros). Con dichas unidades se mide el punto más ancho del pie, es decir, la distancia entre los laterales interior y exterior. Ello se hace partiendo de los puntos marcados en el dibujo del contorno del pie.
Finalmente, se comprueban las medidas con el instrumento de medición, sobre cuya superficie figuran las escalas para medir la longitud y el ancho del pie. Después de colocar el pie sobre el aparato y desplazar el talón contra el apoyo correspondiente, el zapatero mide la longitud del pie con la escala. Gracias a unos pasadores laterales (uno se desplaza horizontalmente sobre unos rieles y el otro verticalmente) se determina la anchura del pie.

miércoles, enero 04, 2006

LOS ZAPATOS HECHOS A MANO SON UNA OBRA DE ARTE

CAPITULO 2º- El contorno del pie

En zapatería existe una regla de oro para la confección del calzado: cuanto más sencillo es el instrumento de medición, más fiables son sus resultados. Incluso en los talleres más exigentes bastan dos tacones, dos hojas de papel, una cinta métrica para zapateros, un cartabón y un lápiz, además de un instrumento para medir la longitud del pie y de los utensilios necesarios para obtener una impresión de la planta del pie (papel de copiado o pedígrafo).
Para determinar la longitud y anchura de lo zapatos a confeccionar se requiere el esquema del contorno del pie. Lápiz y papel deben permanecer en un ángulo de 90º. Si el ángulo fuera menor o el zapatero "dibujase por debajo", tal como se dice popularmente, el resultado obtenido seria un zapato un número menor de lo planeado. El zapatero traza la línea a partir del talón, pasando por la parte interior y hasta el pulgar. Luego sigue por la parte exterior y vuelve al talón. Durante el proceso se presionan los dedos para que alcancen toda su longitud. Puesto que el pie derecho y el izquierdo nunca son del todo idénticos, debe sacarse el contorno de cada pie.
Una vez completado el dibujo del contorno, el zapatero marca la situación de la primera y la quinta falange de los metatarsianos, los puntos más prominentes de los laterales exterior e interior, así como el talón, para preparar la medición de la punta del pie y de la anchura del talón.

domingo, enero 01, 2006

CAPITULO 1º- La toma de medidas

No existen dos pies que sean exactamente iguales. Por este motivo, a un zapatero solamente le es posible confeccionar zapatos cómodos de las medidas correspondientes cuando dispone de toda la información necesaria sobre los dos pies del cliente. En la confección de un traje a medida, el sastre recomienda por lo menos dos o tres pruebas, mientras que el zapatero se las con sólo una gracias al denominado zapato de prueba. Para ello es absolutamente necesario destinar suficiente tiempo a la toma de medidas , a ser posible de una a dos horas. Es muy frecuente que resulte dificil encontrar el momento en que puede conseguirse el resultado mas preciso.
En condiciones normales, el tamaño que tiene el pie de un hombre saludable es constante a lo largo del dia. Sin embargo, puede sufrir cambios causados por la temperatura (por ejemplo, si hace un calor considerable) o por el esfuerzo que haya relizado durante el transcurso del día (haber caminado o practicado deporte durante horas). Por esta razón, las horas más recomendables para realizar la toma de medidas del pie son las de la mañana.
Además, algunas enfermedades provocan la hinchazón de los pies. Si el tratamiento debe terminar en un periodo previsible de tiempo , después del cual los pies recuperarán su forma original, el cliente deberia esperar hasta ese momento para llevar a cabo la toma de medidas. En cambio, si se trata de una enfermedad crónica, los zapatos agrandados pueden aliviar el caminar del cliente.
En caso de malformaciones, como por ejemplo dedos en martillo o callosidades en los laterales, el zapatero afronta la confección de los zapatos de acuerdo con cada caso que se le presente. Sin embargo, es recomendable someterse a una pequeña operación ortopédica y a continuación encargar unos cómodos zapatos a medida.
En cualquier caso, es intersante hacerse una pedicura unos días antes de la toma de medidas para evitar molestias tales como uñeros, matrices hinchadas o dolorosos ojos de gallo. También es recomendable llevar calcetines finos para que las medidas resuten lo mas exactas posibles.
La toma de medidas paara confeccionar unos zapatos es una especie de ceremonia en la que el momento correcto, la duración, las eventuales molestias y toda información que que se pueda obtener sobre el cliente es de suma importancia. Las maniobras del zapatero siguen, por decirlo de algun modo, un ritual y un orden establecido. Dicha ceremonia se convierte en requisito básico para la construcción de una horma que sustituirá al pie con la máxima perfección durante la confección del zapato y que permitirá al zapatero crear una auténtica obra de arte.
El zapatero toma las medidas de la longitud, la anchura, la altura y el contorno del pie desde dos posiciones distintas: en primer lugar, mientras el pie aguanta el peso del cuerpo y, posteriormente, en estado relajado. Cuando la está de pie, la anchura del pie puede registrar una diferencia de casi un centimetro respecto a la posición sedente; además, el arco disminuye y los nervios y los músculos se tensan. Dicha posición refleja aproximadamente el estado en que se encuentra el pie cuando camina soportando una fuerte carga. De manera inevitable, el zapato se ensancha al caminar, así como también a consecuencia del calor y de la humedad que produce el pie. Si el zapatero asumiera que las medidas de la posicion con carga son las "reales", la alegria del cliente (los zapatos resultarían comodísimos desde el primer momento) se transformaría en decepción al transcurrir unos dias: lo zapatos se ensancharían demasiado y los arrastraría. En las medidas que se toman mientras el cliente está sentado surge una imagen contraria: "el pie es más pequeño". A pesar de ello, un gran número de zapateros considera que dichas medidas son las más importantes, puesto que permiten calcular mejor la anchura cambiante del pie al caminar y la posible dilatación del zapato durante su uso.
La primera fase de la toma de medidas consiste en la inspección del pie para poder determinar su forma: siguiendo un eje longitudinal imaginario se comprueba si el pie tiende hacia el exterior o hacia el interior, si el arco interior longitudinal es pronunciado o no, la situación del tobillo, si el talón es fuerte o débil, cómo son los laterales y el empeine o si existen deformidades características, como por ejemplo, pie plano, metatarso acentuado, quinto dedo prominente, dedos en martillo o pulgar saliente. Para ello es necesario palpar con precisión la forma y el contorno del pie. El zapatero observa la forma de caminar del cliente, que puede estar considerablemente influida por el peso corporal o por hábitos inconscientes . Hay personas que pisan con ligereza y otras que andan pesadamente. Por todos estos motivos, el zapatero estudia también los zapatos viejos y sus malformaciones muy atentamente(cómo y hacia que lado se decanta el zapato, en qué punto se han gastado la suela y el talón), puesto que pueden proporcionar importantes indicaciones para la confección del nuevo zapato.
Finalmente, el zapatero habla con el cliente. En general, la mayoria de la gente no sabe cómo son sus pies, simplemente se queja de que "los zapatos le aprietan el pulgar", o de que "todos los zapatos son demasiado estrechos". De esta forma, surge información adicional importante para determinar el tamaño y la forma de los nuevos zapatos. Las personas que sufren diabetes o tienen mala circulación no pueden llevar zapatos estrechos, por lo que las medidas de su calzado deben ser algo más "holgadas".